miércoles, 20 de mayo de 2015

EXTRAÑANDO AL EXTRAÑO

Son más de las doce de la noche y no consigo conciliar el sueño. 

Justo cuando creo que mis párpados van a cerrarse hasta que el sol empiece a aparecer a través de las ventanas, recuerdo cuando cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Esa tarde en la que creía que todo iba a ser gris me topé con tus preciosos ojos verdes que consiguieron parar los latidos de mi corazón durante el resto de la tarde.

Apenas duró unos segundos, pero fue como si el tiempo se detuviese y, al día siguiente, volviste a aparecer, no en el mismo lugar, pero sí con esa maravillosa mirada. Aquella mañana mi corazón a empezó a latir fuertemente y mi labios querían decirte 'Hola', pero mi garganta se quedó callada, limitándose a observar con disimulo los preciosos ojos que habían conseguido cautivarme.

Ahora, has desaparecido por completo, sé que ya no volverás al mismo lugar de siempre y no sé siquiera si volveré a verte. Sólo me queda el recuerdo de aquella tarde, tu mirada profunda y cálida, que jamás olvidaré.

Tras estas líneas mis ojos empiezan a cerrarse, puede que sea esta tardía hora o puede que necesitara despedirme de alguna forma. No sé si nuestras vidas volverán a cruzarse, pero sólo espero que si llega ese día, sea mi mirada la que consiga alegrarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario